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 El cáncer es una enfermedad en la que una población de células anormales se divide y crece sin control; esta enfermedad agrupa un amplio tipo de anormalidades celulares y cada una de ellas posee unas características particulares que en algunos casos son completamente diferentes al resto de los otros cánceres y son consideradas como enfermedades independientes, con sus causas, evolución, pronóstico y tratamiento específico.
El cáncer se origina cuando existe una alteración genética en la composición del ADN. El proceso puede iniciar con una única célula o un grupo celular modificado que adquiere la capacidad de multiplicarse erróneamente sobrepasando los mecanismos de control celular encargados de detectar y evitar la multiplicación de células modificadas. El proceso de multiplicación descontrolado se conoce como carcinogénesis y este puede tardar varios años en manifestarse clínicamente desde la ocurrencia de la primera mutación celular. Dicho proceso tiene varias fases: la primera fase es inducida por una transformación molecular en el código genético celular, provocada en algunos casos por los llamados agentes carcinogénicos. Un ejemplo de estos agentes son la radiaciones ultravioleta del Sol causantes de algunos cánceres de piel, el virus del papiloma humano causante de algunos cáncer genitales y sustancias toxicas como el asbesto o el plomo causante de canceres de tipo linfático. Esta fase comienza cuando el agente causa una alteración molecular en la estructura del código genético. Si esta modificación no es detectada y eliminada por los mecanismos de control celular, la célula dañada logra multiplicarse y una característica especial de estas células es que poseen una velocidad de mitosis superior a la células normales y esta es trasmitida de igual manera a las células hijas. Esta fase es conocida como "fase de iniciación celular". Si sobre estas células ya alteradas actúan nuevamente agentes carcinogénicos se producen entonces segundas y terceras mutaciones que se multiplican sin control. Esta fase recibe el nombre de "fase de promoción" y es agravada por agentes como el tabaco, el alcohol y una alimentación inadecuada. La fase final es conocida como "fase de progresión". En esta la población celular inicia un proceso de multiplicación acelerada e incontrolada, que poco a poco infiltra el tejido circundante produciendo tumores palpables que inicialmente serán locales y posteriormente en su fase más avanzada podrán infiltrarse por vasos sanguíneos y/o ganglios linfáticos a órganos distantes originado metástasis.
El tratamiento del cáncer requiere un manejo multidisciplinario que involucra diferentes especialidades médicas. Los pilares del tratamiento oncológico son la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. En todos los casos los tratamientos son realizados siguiendo unos protocolos clínicos establecidos por los diferentes grupos interdisciplinarios en función de los factores que determinan el pronóstico y las expectativas del paciente. Dentro de estos factores se encuentran los relacionados con la enfermedad como son: el tipo histológico del tumor, la localización y el tamaño de este, el compromiso de los ganglios linfáticos y la presencia o no de metástasis distantes; y los relacionados con el paciente como son: la edad, el estado general del paciente, las coomorbilidades y la decisión propia del paciente y su familia.
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